sábado, 29 de marzo de 2014

Cámara lenta

Por  Fernando Lancellotti 



Estamos en un auto al costado de la ruta
esperando que alguien nos remolque,
antes de dormirte me dijiste:
“las nubes van en cámara lenta”.

Reclino mi butaca a la par de la tuya,
miro por el espejo retrovisor,
veo las líneas de la ruta, la incipiente noche,
las luces de un auto que se aproxima me enceguecen
tanto que ni sé donde estoy,
luego pasa por al lado como un meteorito,
pero vos dormís y tus párpados esconden un sueño
que te hace feliz en ese instante, mientras la grúa no llega.

Ante esa vastedad, el auto es un guión
y tu cuerpo un punto adentro del guión,
te volcas como muerta hacia mí,
buscando un refugio,
como si el viento  nos hubiese juntado en esta pausa 
al costado de la banquina.

Una nube gigante,
trepa el espejo retrovisor
afirma la noche.
Mis ojos se apagan en el parabrisas,
nuestra respiración empaña los cristales,
una niebla nos cubre hasta hacernos desaparecer.


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